Visita guiada por el Parque de María Luisa y la Exposición de 1929

El sábado 25 de mayo realizamos una actividad cultural consistente en un itinerario urbano, en cuyo desarrollo se fueron trenzando tres temas: el Parque de María Luisa, la Exposición de 1929 y el Regionalismo arquitectónico.

El grupo en el Palacio de San Telmo

Iniciamos el recorrido en el Palacio de San Telmo, dada su vinculación con la génesis del Parque de María Luisa. En la actualidad es sede de Presidencia de la Junta de Andalucía y uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, pero en origen fue Universidad de Mareantes. En 1849 los duques de Montpensier compraron el inmueble, fijando en él su residencia y llevando a cabo una amplia reforma. En 1893 la infanta Mª Luisa Fernanda donó a la ciudad de Sevilla los jardines, en cuya conformación habían actuado Andrés Lecolant y Juan Talavera de la Vega. 

Parque de María Luisa

En 1905 Luis Rodriguez Caso promovió la idea de celebrar en Sevilla una Exposición Hispanoamericana, en 1910 se crea el comité ejecutivo y el alcalde Antonio Halcón aglutina la comisión en torno al Ayuntamiento. En 1911 Jean-Claude Nicolás Forestier realiza un anteproyecto para los jardines, ampliándose su superficie. El proyecto sufrirá una serie de modificaciones hasta que, tras sucesivos retrasos, se inaugura la muestra en 1929, denominándose Exposición Iberoamericana. Muchos de los pabellones construido para tal ocasión han subsistido, siendo una magnífica muestra del Regionalismo arquitectónico y de las corrientes artísticas imperantes en la época.

Siguiendo el itinerario, pasamos por el Costurero de la Reina, los antiguos pabellones de Chile, Uruguay, Perú, Estados Unidos, Guatemala y Argentina. Recorrimos el Parque de María Luisa: Monumento a Becquer, Estanque de los Lotos, Isleta de los Patos, Monte Gurugú y Plaza de América; para a continuación analizar la impresionante Plaza de España, obra de Anibal González, y finalizar el recorrido en la que fue entrada de la Exposición en el Prado de San Sebastián, junto al pabellón de Portugal y el Casino de la Exposición.

Monumento a Bécquer

En definitiva, disfrutamos de una mañana de primavera deliciosa en uno de los lugares más evocadores de la ciudad.